El 5 de mayo
de 1943, año en que la humanidad vivía
uno de sus momentos bélicos más
duros y amargos, un grupo de visionarios chilenos,
en un sencillo lugar de la calle Esmeralda,
liderados por Don Clotario Blest Riffo, dío
vida a la AGRUPACION NACIONAL DE EMPLEADOS FISCALES,
ANEF, organización que ha sido decisiva
para el movimiento sindical chileno y el destino
de los derechos de los trabajadores. El tiempo
ha demostrado, en más de medio siglo,
el significado profundo que ha tenido en la
vida social y política de Chile la ANEF.
La impronta de la ANEF
Presidida por Don Clotario, desde sus inicios
la ANEF incidirá en los logros gremiales
y en las propias políticas democratizadoras
del país. Con la creación, el
año 1945, del Estatuto Administrativo
que requiriró la aprobación
de la Agrupación, esta organización
comienza a dejar su impronta en el patrimonio
laboral de los trabajadores: Los estatutos
de garantía de los funcionarios; las
leyes orgánicas de las reparticiones
públicas; la extensión de las
previsiones, la medicina social y la educación
gratuita; el derecho al cargo y el régimen
de ascensos; la participación de funcionarios
en las calificaciones; los servicios de bienestar;
el rol de la Contraloría General de
la República para cautelar los derechos
laborales; los derechos políticos de
los empleados civiles; la elegibilidad para
cargos de representación popular; la
defensa de la organización en los gobiernos
de derecha y en la dictadura; la recuperación
del poder adquisitivo; el derechos a sindicalizarse;
la participación en los procesos de
modernización, etc, son todos logros
sellados por la participación de la
ANEF:
En la senda de la unidad
Don Clotario, siempre lúcido y señero,
transforma la ANEF en una herramienta para
juntas a las organizaciones sindicales, y
bajo el lema "solo la unidad nos hace
invencibles", crea en 1953 la Central
Unica de Trabajadores CUT, donde él
es su primer presidente.
Los tiempos de la Felonia
Durante los años de la Dictadura Militar,
en que don Clotario se destaca por su firme
oposición a la violación de
los Derechos Humanos, su díscipulo
más destacado y seguidor de sus principios,
TUCAPEL JIMENEZ ALFARO, Presidente del a ANEF
en esos momentos, abre su puertas para cobijar
a cientos de sindicalistas y compatriotas
que luchan por recuperar la democracia, ente
los cuales se contaba, también, MANUEL
BUSTOS HUERTA. En esa tarea de unidad a Don
Tuca se le va la vida y es cobardemente asesinado,
crimen que ha quedado para siempre en el prontuario
de violaciones de derechos fundamentales,
como uno de los más crueles y alevosos.
Los trabajadores chilenos aún exigimos
justicia.
Cumpliendo con un legado irrenunciable
Desde la reconquista de la democracia hasta
ahora, la ANEF ha seguido construyendo unidad
y organización, mejorando su trabajo
y su representatividad entre los funcionarios
públicos. Es una de las pocas organizaciones
sindicales que cuenta, para elección
de su directorio, con el sistema de "voto
universal" para todos sus afiliados;
que ha incorporado temas emergentes en su
quehacer sindical, como la Igualdad de Oportunidades
entre trabajadores y trabajadoras; que ha
aglutinado a las organizaciones del sector
público para enfrentar unidas las negociaciones
salariales generales; que ha realizado sus
propias negociaciones, siempre al frente de
sus bases, siguiente el legado de Don Clotario:
"somos gremialistas y no políticos,
la justicia social y la confraternidad humana
son las bases de la ANEF, buscamos el perfeccionamiento
económico, cultural y social, el perfeccionamiento
moral de nuestros asociados, basados en principios
de honradez, disciplina y sacrificio".